La jubilación en España

MODALIDADES Y CARACTERÍSTICAS RELEVANTES EN EL ÁMBITO MUTUALISTA

Julio 2021

 

Todo el mundo sabe que existe una “edad legal de jubilación” que durante décadas ha marcado la transición de millones de personas de la actividad a la inactividad laboral, prácticamente de la noche a la mañana. De manera inmediata focalizamos esa edad en los 65 años, barrera estaría que se usa convencionalmente para calcular diversos indicadores estadísticos o para organizar la reflexión sobre las etapas del ciclo vital, determinar ciertas bonificaciones o trato favorable a los ciudadanos de esa o edades superiores, etc.

Hoy, en España, la edad legal de jubilación en 2021 es de 66 años. Esta edad normativa viene aumentando desde 2013 y en 2027 se situará en los 67 años. Habrá aumentado hasta entonces a razón de dos meses por año. Un ritmo más fuerte que el de la Esperanza de Vida a los 65 años en las últimas tres décadas, que ha sido de 1,7 meses por año, y del aumento de la esperanza de vida que se prevé hasta 2027, de unos 1,5 meses al año. Una vez alcanzados los 67 años normativos no está en la agenda seguir adelante con el retraso de la edad de jubilación, a pesar de que la esperanza de vida a los 65 años seguirá aumentando, según prevé el INE, a ritmos similares a los que se acaban de mencionar.

Toda la carga simbólica que normalmente se sitúa en la edad legal de jubilación, sin embargo, se diluye cuando se observa que, en realidad, solo una fracción de las nuevas altas de pensiones de la Seguridad Social se produce sistemáticamente a esa justa edad. Según el INSS, en 2020, el 38,33% de las 286 mil altas de jubilación que se produjeron tenían menos de 65 años, cuando la edad legal era ya de 65 años y 10 meses. La edad efectiva de jubilación fue en 2020 de 64 años y 8 meses, mas de un año por debajo de la edad legal. En el periodo 2005-2020, la edad efectiva de jubilación llegó a ser de 63 años y 9 meses (en 2006) mientras que hasta un 44,37% de las nuevas altas de jubilación se producían antes de 65 años (en 2016).

Esta primera batería de datos ya nos informa de que hace muchos años que la jubilación, una contingencia exclusivamente vinculada a la edad, ha dejado de ser, si es que alguna vez lo fue, un fenómeno uniforme. No se habla, naturalmente, de contingencias más o menos afines a la jubilación (como la incapacidad permanente o la viudedad) que intervienen a una amplísima gama de edades), sino del abandono de la actividad laboral. Este abandono, de hecho, se produce a edades que pueden ser muy anteriores o posteriores a la edad legal de jubilación. También sabemos que el abandono to es total en todos los casos de jubilación, que tampoco es definitivo y que también se puede seguir en la misma actividad laboral, con la misma intensidad tras la jubilación.

Esta entrada no pretende ser una guía para la jubilación, sino una descripción rápida de las opciones que hoy existen en nuestro país para pasar de la actividad laboral al abandono de esta, por causa de la jubilación. Hay al menos seis figuras claramente definidas, mutuamente excluyentes, que permiten la jubilación en España, estas, junto a sus características principales se detallan en el cuadro siguiente.

Queda claro que, si bien las anteriores figuras de jubilación en el ordenamiento español son, formalmente, casos que excluyen a todos los demás mientras se incurre en cada uno de ellos, se trata, en realidad, de figuras por las que se puede transitar temporalmente para acabar en las condiciones que caracterizan a la jubilación ordinaria. Muchas de ellas son intermitentes con algunas otras, siendo la jubilación ordinaria la situación a la que remiten las demás pasado un cierto tiempo. Los efectos económicos que causan la jubilación anticipada y la demorada son, no obstante, permanentes, aunque podrían revertirse en parte los de la jubilación anticipada adoptando transitoriamente la jubilación flexible.

El caso de los trabajadores autónomos es especialmente relevante y, por lo tanto, también el de los mutualistas de Mutualidades Alternativas. No todas las figuras descritas sumariamente en la tabla anterior se aplican al trabajador por cuenta propia (por ejemplo, la jubilación parcial), pero sí la mayoría. Muchos trabajadores autónomos han encontrado en la Jubilación Activa una figura muy conveniente a sus intereses, pues no deben abandonar la actividad para tener derecho a percibir, al menos, la mitad de la pensión que les corresponda. De tratarse de trabajadores autónomos con asalariados a su cargo, como se mencionaba en el cuadro, tendrían derecho a percibir el 100% de su pensión. Los mutualistas alternativos, por lo general, también tienen reconocido por sus mutualidades la percepción del 100% de la pensión cuando alcanzan la edad legal de jubilación y deciden seguir ejerciendo su actividad sin limitación de dedicación. La Jubilación Flexible es igualmente una posibilidad al alcance de los trabajadores autónomos, mutualistas o no.